Me he leído todos los libros de Elisabet Benavent desde que su prosa me atrapó con las historias de Valeria así que no me he resistido con la historia de Sofía y Héctor, su última bilogía formada por La magia de ser Sofía y La magia de ser nosotros.

En esta ocasión la protagonista es Sofía, una chica de barrio, que trabaja en el café Alejandría, una caferería con mucho encanto (o magia) y que parece que es feliz con lo poco que le rodea. De Sofía me gusta que ha conseguido crearse un espacio vital en el que está cómoda que no busca ser alguien que no es ni aparentarlo y que no quiere perder por nada del mundo una vida que a muchos le puede parecer insuficiente pero que a ella la hace sentir muy bien.

Héctor, vuelve a Madrid desde Suiza, donde ha vivido los últimos años con Lucía, su pareja desde la adolescencia, para empezar una nueva vida, y conoce a Sofía. Héctor tiene una vida que no le satisface, se siente arrastrado por Lucía y anda algo perdido. Sofía hará que Héctor se cuestione lo que esta haciendo con su vida.

Candice Huggine ha servido de inspiración para crear a Sofía y Michiel Huisman para Héctor.

Hector y Sofia se van a enamorar pero no va a ser fácil gestionar la ruptura de Héctor con Lucía ni tampoco conseguir una relación donde ambos se sientan bien sin renunciar cada uno a su parcela individual.

En esta novela Benavent recupera la fórmula que ya utilizó en su primera tretralogía, rodea a su pareja protagonista de otros personajes que aunque no tienen un papel principal si que forman parte de la vida de los protagonistas y son determinantes en algunas situaciones. Oliver, Abel, Mamen y Estela van a ser testigos de la relación de Sofia y Héctor a la vez que experimentan sus propias vivencias algunas de ellas con bastante presencia en la trama.

He de decir que como siempre la prosa de Benavent es ligera y sencilla sin dejar de lado la buena construcción linguistica y literaria, es decir, se trata de una lectura de evasión pero no de baja calidad. En esta ocasión, pero, el tono es algo menos festivo y mira más hacia el interior, abundan las reflexiones de los personajes y son más escasas las escenas eróticas. No se trata por tanto de una novela de género erótico ni chick lit, sino que yo diría que va más hacia la novela romántica pura y dura.

Pero aunque en la primera capa el amor es el tema predominante las novelas tratan también otros temas como la crisis de los 30, a la dificultad de tomar la decisiones adecuadas y no equivocarse y el miedo a los cambios.

La historia se narra bajo dos puntos de vista, el de Sofia y el de Hector, teniendo más peso narrativo el de la primera. Este recurso, que últimamente parece que este algo de moda, es un recurso atractivo para el lector ya que proporciona dos visiones diferentes de una misma historia.

Antes de terminar querría comentar dos aspectos que me gustan mucho de los libros de esta autora. Por un lado que siempre incluya epílogos en los que cierre del todo la historia, muchas veces acabas un libro y te quedas con ganas de saber que les ha sucedido a los personajes, Elisabet Benavent regala siempre a sus lectores unas pocas páginas donde este deseo se ve satisfecho y por otro lado me encanta que los personajes de sus otros libros sigan presentes a modo de cameo en las nuevas historias, parece que exista un sentimiento de añoranza o una resistencia a dejarlos marchar que me resulta encantadora.

De todas formas, si sois novatos con esta autora, puede que los libros objetos de esta reseña no sean los más adecuados para iniciarse en su universo, yo empezaría con los libros de Valeria te atrapará sin remedio y luego ya no podrás dejar de leerla.

Y si os habéis quedado con ganas de encontrar vuestro El Café de Alejandría, aquí un artículo con algunos locales que podrían haber servido de inspiración.

Cafeterías cuquis en Madrid donde sentirse como en casa, artículo publicado en Conde Nast Traveler.

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